Crear, experimentar y disfrutar: un taller de Zolás en el colegio
Hace unos días tuve la oportunidad de llevar Zolás al CEIP de Curtis y compartir una mañana creativa con niños y niñas de 4º y 5º de primaria.
Salir del espacio de casa y llevar el taller a otro entorno es siempre especial. Cambia el ritmo, cambia el contexto, pero la esencia es la misma: crear, experimentar y disfrutar del proceso.
Para muchos era la primera vez que trabajaban con papel maché. Les sorprendía la textura del papel triturado, y la parte de filtrar el agua suele ser una de sus favoritas.


Me gusta ver cómo cambia la concentración en el aula cuando empiezan a dar forma y eligen los colores. Disfrutan mezclando la pintura con la masa, preparando los moldes y pensando la historia que hay detrás de sus creaciones.
No buscan, como hacemos los adultos, el color que mejor combina en el recibidor o el tono del edredón para ponerlo en la mesita. Recuerdo a Hugo contándome que había hecho un volcán con lava, que las manchas verdes eran dinosaurios y que lo iba a usar para dar de beber a sus juguetes. O Izan, que necesitaba color marrón porque en su cuenco había dos terrenos diferentes y tenía que poner una valla de madera. En Galicia, como veis, lo de poner bien los marcos lo llevamos en la sangre.



Esta es una de las cosas más bonitas de trabajar con niños/as. Ver somo se enfrentan al proceso creativo sin miedo, probando, manchando las manos, experimentando, cambiando de idea, rehaciendo sin prisa y sin preocuparse por el resultado final.
El taller no es solo aprender a hacer una pieza de papel maché. Es también una forma de acercarse a los materiales, de entender que las cosas pueden hacerse despacio, con cuidado y con intención.
Es una pequeña pausa dentro del día, un espacio para concentrarse y disfrutar creando.

Si te interesa llevar este tipo de talleres a un colegio o compartir la experiencia con amigos/as, puedes escribirme para más información o consultar las próximas fechas la web de Zolás.